Fiesta Mágica

Una fiesta Mágica

 

Magos de la fiesta
Los magos de la fiesta

El pasado 12 de abril celebramos un “bodorrio” mágico, emotivo, especial.

Mi chico y yo queríamos tener en orden, a nivel administrativo, nuestra relación. Ambos estamos convencidos que el compromiso surge de nosotros mismos,  y no te lo da un papel. En eso estamos totalmente de acuerdo él y yo.

La cuestión es que no teníamos claro si queríamos hacer una fiesta o simplemente queríamos ir a firmar y punto.

Ahí estaba el dilema de la cuestión:

Celebración, ¿si o no?

Cuando nos planteamos todo este enrollo, mis inseguridades y, obviamente, “la loca de la casa” salió para potenciar mis miedos y mis temores.

He aprendido a hacer caso a mi mago interior, mi intuición, aunque muchas veces se me olvida hacerle caso. En este caso, tengo que confesar que desde el principio, sabía que quería tener una fiesta, pero una fiesta especial.

Nuestra decisión la tuvimos después de haber compartido la boda de nuestros amigos Joanjo y Noel en Londres. Recuerdo que Miguel Ángel escribió, en un momento de la fiesta,  sobre un corazón de madera que quería una boda así de especial.

De ese modo, decidimos hacer una celebración. No queríamos una boda convencional; queríamos una fiesta en donde los invitados se divirtieran y se integraran. Tenía que ser una fiesta, especial, mágica y llena de amor.

 

SÍMBOLOS

Desde que soy más consciente de mi vida, ésta la vivo bajo mis valores muy personales, los cuales son: la simplicidad, la autenticidad, la creatividad, la vulnerabilidad, la valentía y la alegría.  Y, además de todos ellos, se añaden los ingredientes que no pueden faltar: la magia, el amor incondicional, la humildad y el sentido del humor. Todos estos valores construyen mi albergue, el albergue de mi alma. Como he dicho anteriormente, Miguel Ángel y yo, consideramos que un papel no va a cambiar nuestra relación, pero ya que íbamos a firmar, queríamos hacer algo muy especial donde compartiríamos nuestros votos de compromiso, siendo testigos nuestros invitados.

Eso sería la parte más importante, más emotiva. Compartir y dejar patente la base en donde se sustenta nuestra relación. Nuestro contrato de mago a aprendiz de mago.

Todos los discursos tuvieron su esencia mágica y se sustentaban en una frase muy personal que nos representa a Miguel Ángel y a mí, la cual es:

 

¡GRACIAS POR SER, ESTAR Y EXISTIR!

Lo curioso es que nadie se había puesto de acuerdo y cada uno la incluyó en su discurso. Eso hizo que aún fuera muy, muy especial.

Por otro lado, teníamos claro que deberían estar presente nuestros origines: México y España. Y quiero hacerle un reconocimiento a mi chico porque tiene una creatividad increíble, patente, la cual quedó patente en todo lo que diseño: Las bolsitas de los fiesteros y de los románticos, los detalles de las dos invitadas que cumplían años, etc.

Fiesta y sus detalles
Bienvenida de la fiesta

Mariachis y Fiesta

Todo estaba casi listo. Sin embargo, mi mago interior me susurraba al oído: -“¿No le vas a darle una sorpresa a tu chico? ¿No le vas a llevar mariachis?”

-¡Ja! ¿Mariachis?, le contestaba, -¿de dónde los saco?

Y cómo es la vida, que un mes antes de la fecha, salimos a cenar a un restaurante mexicano con unos amigos. Nos sentamos en la terraza del restaurante cuando vi que estaban unos mariachis dentro del local tocando. Así que me dije, esta es la mía. Me acerqué para preguntarles por su tarjeta. Unos días después tenía cerrado la sorpresa.

Bueno, no fue tan sorpresa para Miguel Ángel porque tuve que decirle para poder cuadrar en qué momento de la fiesta debería entrar los mariachis. Si que fue sorpresa para los invitados.

Los mariachis entraron justo cuando terminamos de firmar los papeles, rompiendo de esta manera el momento emotivo y dando de esta forma la bienvenida a la fiesta.

A partir de ese momento, la fiesta comenzó, los invitados se entregaron completamente,  la magia del momento se potenció, haciendo que las horas por delante fueran tan especiales.

Mariachis fiesta
Mariachis en la fiesta

Mejor, Imposible

Ha pasado un mes desde la celebración de la fiesta. Hemos ido de viaje y hemos vuelto y hoy por hoy, seguimos sintiendo una gran emoción de lo vivido ese día. Puedo decir, ni en nuestros mejores sueños, nos imaginamos que la fiesta hubiera salido de la forma en que la vivimos.

Los amigos me dicen que estaba eufórico. No, no estaba solo eufórico, estaba pletórico.

Solo bajar del coche que nos llevó al lugar del evento, la emoción me invadió. Lágrimas de felicidad saltaron desde el primero momento.

Quiero agradecer a cada uno de los invitados, familiares y amigos, por haber hecho de este día algo tan mágico y especial.

¡Gracias infinitas por compartir y hacer de este día un recuerdo inolvidable!

Os dejo un pequeño vídeo de momento para que veas un poco de lo que hablo en este post. Pincha aquí.

Con cariño y gratitud siempre.

 

Quique TORRES

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