Hace unos días he visto el anuncio de Coca-Cola: Derribemos los prejuicios. Es un anuncio muy esclarecedor de cómo los seres humanos encasillamos y emitimos juicios sin tener la mínima intención de ir más allá. Juzgamos lo que en nuestra escala de valores es bueno o malo. Sin pensar que las cosas no son buenas ni malas. Las cosas SON. Nada más.

Rosa Montero escribe: “Los prejuicios son esos parásitos del pensamiento que nos empequeñecen y envilecen. Son un producto de la sinrazón y la incultura, pero también de la miseria moral. Porque los prejuicios más indestructibles son aquellos que proporcionan alguna ventaja, algún beneficio al prejuicioso. Por ejemplo, pensar que los negros son seres inferiores ha permitido a los blancos sentirse superiores a ellos y explotarles durante siglos. De manera que el prejuicio es ciego, en efecto, pero también egoísta, depredador y a menudo homicida. Y somos tan responsables de nuestras reflexiones conscientes como de esas zonas oscuras de pereza mental.”

Reflexionemos sobre nuestros prejuicios y te invito a que la próxima vez que vayas a emitir un juicio, te detengas y vayas más allá. Puedes descubrir cosas maravillosas.

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