FELICIDAD AMOR GARANTIZAR

GARANTIZAR LA FELICIDAD

 

Es un sábado tarde de verano, estoy leyendo el libro de Bernie Siegel, 365 recetas para el alma, a la orilla del mar. De repente, al pasar a la receta 167, titulada FELICIDAD GARANTIZADA. Bernie Siegel lanza la siguiente pregunta:

 

¿Crees que hay algo que pueda garantizar la felicidad?

 

¡Bingo!

La pregunta me viene como anillo al dedo.

Estamos iniciando el viaje a la felicidad y tras leer a varios autores sobre la felicidad y concluir que hay mil millones de maneras de alcanzarla y vivirla, llega la pregunta:

¿Cómo podemos garantizar la felicidad?

Según Siegel, la respuesta la encontró en un poema que leyó hace tiempo: Cómo ser feliz. Y la respuesta era muy sencilla:

“Haz algo por alguien, ¡rápido!

Así de simple, así de sencillo.

Quizás estás pensando:

¡Pero si yo tengo más problemas que cualquier otra persona en el planeta!

Y ahí es donde está el milagro. El día que dejes de pensar en ti mismo y aceptes que no eres la única persona que tiene problemas y te permitas pensar en cómo hacer algo por alguien, ¡rápido!, te garantizo que el resultado te sorprenderá.

Cuando dejamos de centrarnos en nuestros problemas y pensamos la forma de ayudar a alguien, nos sentimos mejor. Y aún más, mientras encuentras a otras personas a las que ayudar, veras que muchas de esas personas intentan compensarte de un modo u otro haciendo algo por ti.

Recuerda, no tiene que ser una gran hazaña. Simplemente, con un pequeño regalo de amor, como enviar una tarjeta de saludo, una nota de gratitud o acordarte del cumpleaños de alguien, puede reconectarte con la vida y con su sentido.

No es la única forma de garantizar la felicidad. Durante este mes exploraremos y descubriremos más cosas que nos garanticen la felicidad, pero este es un buen inicio para comenzar nuestro viaje a la felicidad. ¿Me acompañas?

Con cariño y gratitud siempre.

Quique TORRES

Fundador El albergue del alma

P.D. Te invito a unirte al albergue del alma para seguir explorando el tema de la felicidad.

Unirme al albergue del alma

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